¡Adiós humedades! Para un baño perfecto

La humedad es el gran enemigo de los cuartos de baño, toda una paradoja, si tenemos en cuenta que es prácticamente imposible de evitar. Por tanto, no se trata tanto de eliminarla al completo como de controlarla para que no supere unos límites razonables.

No es una cuestión menor, un cuarto de baño con un nivel de humedad elevado está expuesto a un deterioro prematuro: revestimientos, muebles y sanitarios lo sufrirán en mayor o menor medida dependiendo del material y el acabado. Eso, sin olvidar la parición de esas manchas de moho tan antiestéticas y desagradables. ¿Cómo actuar?

1. Comprobar si hay fugas

Un grifo mal instalado, un atasco en una tubería o, en el peor de los casos, una filtración son causas frecuentes de la aparición de humedades, pero no siempre es sencillo encontrar el origen, y mucho menos su reparación. En este caso, lo mejor es confiar en profesionales que localicen el punto exacto del problema y lo solucionen.

2. Ventilar

Una buena ventilación es imprescindible para eliminar la humedad ambiental y evitar que los efectos que la acumulación de vapor puede provocar. Basta con dejar abierta la ventana unos minutos después de ducharse para que la estancia se airee perfectamente y se seque. 

¿Pero qué ocurre cuando no hay ventana? Sencillo: simplemente hay que dejar que el extractor de aire funcione mientras se está en la ducha y unos minutos después para que absorba el vapor. Otra opción es utilizar un deshumidificador.

3. Secar

Cuesta muy poco y, a cambio, ayuda mucho a evitar humedades. Pasar una espátula limpiacristales por las baldosas de la ducha y la mampara es un buen consejo. En caso de tener cortina, lo mejor es extenderla bien para evitar que el agua quede atrapada en los pliegues y se seque antes.

No solo paredes y mampara, también conviene secar todo aquello que utilizamos para el aseo y que dejamos dentro de la ducha o la bañera, como los botes de gel o de champú.

4. Revisar revestimientos y juntas

En ocasiones, la lechada que une los azulejos se cae, dejando pequeños huecos por los que puede penetrar el agua y acabar provocando filtraciones muy serias. Lo mismo ocurre con las juntas de las duchas.

En caso de detectar que están deterioradas, conviene limpiar bien la zona, retirar restos de viejas juntas y volver a extender pasta para sellarlas perfectamente.

5. Otros pequeños consejos

Hay otras formas de evitar el exceso de humedad o, al menos, sus consecuencias. Por ejemplo, retirar un poco el mueble del baño de la pared para que el aire pueda circular o utilizar pinturas anticondensación que son especialmente resistentes y evitan la aparición de moho. 

Y, relacionado con este último problema, otro consejo: aplica de vez en cuando en las zonas especialmente delicadas, sobre todo en las juntas, algún producto preventivo o frota de vez en cuando con un cepillo mojado en agua tibia con vinagre y bórax. No olvides que, una vez que ha hecho acto de presencia, eliminar el moho es complicado.

Con estos pequeños consejos conseguirás que tu baño esté libre de humedades y que se mantenga durante muchos años como el primer día. Requiere algo de tiempo, pero el resultado merece la pena.

Fuente: habitissimo

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